Me quemaste la memoria con el fuego de tu abrazo, tanto le temí a tu lazo que no hice más que sea verdad.
Buscando fascinación olvidé quien soy, me rebela la derrota, me avergüenza ser tu rey.
Aunque ahora soy rehén y mi orgullo está sin ropa, para no lastimarme aprendí a esquivar.

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